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Saturday, February 10, 2007

Investigación de la Unidad de Derechos Humanos

Vicente Castaño está detrás del crimen de activista: Fiscalía

Testigo bajo reserva contó que un lugarteniente de alias ‘Profesor Yarumo’ participó en el asesinato de Yolanda Izquierdo.
Redacción Judicial - Unidad de Paz

Sábado, 10 de febrero de 2007

José Vicente Castaño Gil es sin duda el más astuto de cuantos jefes paramilitares hayan existido en Colombia. Inclusive, cuando todo el país pensaba que el hombre fuerte de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) era su hermano Carlos, José Vicente —desde la comodidad que le daba ser un hombre ‘inexistente’ para las autoridades— manejaba en realidad todos los hilos del poder en las Auc.

Luego de un artículo que El Espectador publicó hace cinco años, el nombre de José Vicente Castaño (Profesor Yarumo) empezó a ser conocido por todo el mundo. Tanto, que el ‘tercer Castaño’ —el otro es Fidel— fue pieza clave para el proceso de paz entre el Gobierno y las Auc. Tras su vinculación como autor intelectual del asesinato de su hermano Carlos (en 2004), y su posterior huida, la figura de Vicente Castaño vuelve a los titulares de prensa. Esta vez por cuenta de la Fiscalía General de la Nación.

En efecto, el ente investigador, a través de su Unidad de Derechos Humanos, concluyó que José Vicente Castaño Gil está detrás del asesinato de Yolanda Izquierdo Berrío, vocera de las víctimas de los paramilitares que fue baleada en Montería el pasado 31 de enero, cuando se encontraba en compañía de su esposo y una de sus hijas.

La investigación

Pocas horas después de perpetrado el asesinato de la señora Izquierdo, la Unidad de Derechos Humanos envió a la capital cordobesa a sus mejores investigadores, quienes, en cuestión de horas, empezaron a armar el rompecabezas sobre el atroz hecho ocurrido ese día en el barrio Mi Ranchito.

Sobre la primera hipótesis no tuvieron que recabar mucho los sabuesos de la Fiscalía. Para nadie en Córdoba era un secreto que Yolanda Izquierdo Berrío, a lo mejor sin quererlo, se había convertido en enemiga pública de una mujer llamada Sor Teresa Gómez Álvarez, hermana de crianza de los Castaño Gil y además cuñada de ellos.

Testimonios en poder de la Fiscalía dicen que Sor Teresa Gómez trató de convencer a Yolanda Izquierdo para que desistiera de su obsesión de los últimos años: hacer que los paramilitares —léase en este caso los hermanos Castaño— les devolvieran las tierras de Córdoba a sus dueños originales (ver nota anexa sobre Funpazcor). Pero convencer a Yolanda Izquierdo era cosa bastante difícil. Es más, ni siquiera las probadas amenazas de la pariente de los Castaño la arredraron.

Por eso, tan sólo 48 horas después del crimen en Mi Ranchito, los fiscales enviados a Montería libraron la primera orden de captura. Ésta, desde luego, recaía en contra de Sor Teresa Gómez, presunta responsable de los delitos de homicidio agravado y amenazas.

El testigo protegido

Durante las pesquisas en Córdoba, los investigadores lograron ubicar a un hombre clave para el esclarecimiento del asesinato de la señora Izquierdo. Se trataba de un muchacho de profesión taxista. Él, en primer lugar, les dijo a los miembros de la Fiscalía que hablaba a cambio de protección. Esa petición le fue concedida en el acto.

El importante testigo, cuyo nombre El Espectador no revela para no poner en riesgo su vida, contó que desde tiempo atrás conocía a un sujeto apodado Jawin, quien días antes del asesinato de Yolanda Izquierdo le pidió que, en su taxi, fuera hasta el barrio Mi Ranchito para que le mostrara a otro individuo —que hablaba con acento paisa— el lugar exacto en que vivía la mencionada mujer. Y así fue. Alias Jawin o El Mono responde al nombre de Víctor Alfonso Rojas Valencia y contra él, hace sólo cuatro días, fue librada orden de captura.

La misma determinación tomó la Unidad de Derechos Humanos en contra del sujeto Álvaro Augusto Murillo Montes, quien habría participado directamente en el homicidio de Izquierdo. Este hombre es un reconocido integrante de las Auc y desde el 31 de enero no se volvió a saber nada de, él ni en Montería ni en Córdoba.

La culpa de Castaño

Con todas estas cartas en la mesa, la Fiscalía se dio a la tarea de construir una conclusión y se encontró con que todo terminaba en Vicente Castaño Gil, quien dentro de su familia ya no tiene competencia luego de la muerte de sus hermanos Fidel y Carlos.

En primer lugar, Sor Teresa Gómez se crió con los Castaño y terminó casándose con uno de ellos. Como si esto fuera poco, ella es la suegra de Jesús Ignacio Roldán (alias Monoleche), quien asesinó a Carlos Castaño por orden de su hermano José Vicente.

Pero lo más clave para la Fiscalía, según pudo establecer El Espectador, es que el declarante bajo reserva dijo saber de casi todos los detalles del asesinato de Izquierdo, aunque advirtió no haber sido testigo presencial de los hechos. Contó, por ejemplo, que uno de los partícipes en el crimen fue alias Carnepollo, otrora lugarteniente de José Vicente Castaño Gil.

Y, por último, para la Fiscalía es claro que nadie como Vicente Castaño se beneficiaba con la desaparición de Yolanda Izquierdo Berrío. El motivo: de los Castaño Gil, él es el que más tierras posee, ya a su nombre, ya a nombre de sus familiares, ya a nombre de testaferros...

El lío de Funpazcor

La historia de la Fundación para la Paz de Córdoba (Funpazcor) fue conocida en el país en mayo 2001, cuando el CTI allanó las instalaciones de esta ‘ONG’ ubicada en Montería.

La actuación de la Fiscalía se basó en un informe interno de febrero de 2001, según el cual, las verdaderas intenciones de la fundación no eran sólo participar en el desarrollo y la paz de Córdoba, sino realizar contactos con ganaderos y personas de la vida política de esa región, Antioquia y los Santanderes.

La idea era integrarlos a un proceso económico que incluía sueldos, dinero para almacenar víveres y distribuir material de guerra, con el fin de cerrarles el paso a las Farc y al Eln, que en ese momento iniciaron su etapa de crecimiento.

Atrás había quedado la supuesta filantropía de Funpazcor, la misma que en 1990 terminó entregando 12.000 hectáreas de tierras a unas 2.500 familias campesinas y a algunos desmovilizados (150) del Ejército Popular de Liberación, quienes pactaron con el clan de los Castaño el desmonte de esa guerrilla.

Pero el allanamiento de mayo de 2001 no se circunscribió sólo a la sede principal de la ‘ONG’, sino que extendió sus operativos a la casa de Salvatore Mancuso, donde un escolta de éste murió al intentar oponerse al operativo de la Fiscalía.

Ese día, el CTI iba también por los hermanos Carlos y Héctor Castaño; Manuel Gil (primo) y Sor Teresa Gómez Álvarez, quien estuvo casada con uno de los del clan Castaño. En su momento, la Fiscalía dijo que Gómez “era la encargada de dirigir los asuntos económicos de la fundación, coordinar la administración de las diferentes haciendas o fincas de la organización...”. Estos predios se hallaban en la finca El Diamante, entre los corregimientos de El Tomate y Santa Catalina, base principal de los Castaño.

Para la Fiscalía, Gómez también manejaba las cuentas corrientes y las transacciones de dineros de las recién fundadas Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). Por eso, desde esa fecha, Sor Teresa Gómez ha vivido entre la clandestinidad y una aparente legalidad, entre San Pedro de Urabá y Montería, ciudad de donde desapareció hace más de una semana, después del crimen de la líder Yolanda Izquierdo.

En su informe de 2001, las autoridades señalaron que la junta directiva de Funpazcor estuvo integrada así: director, Luis Ramón Fragoso Pupo, muerto en un accidente en la vía que de Montería conduce a Tierralta, el 20 de marzo de 2000; presidente, Carlos Chica Hernández; vicepresidente, Tarquino Morales Díaz, detenido en su momento; secretario, Remberto Álvarez Vertel, y vocales, Américo García Germán y Hernán Hernández, cuyo nombre verdadero es Éver Veloza García, desmovilizado con el bloque Bananero el 25 de noviembre de 2005.

Pese a lo sólida que era la investigación por el caso Funpazcor, la Fiscalía, de manera extraña, prácticamente archivó todo. Eran los tiempos de Luis Camilo Osorio al frente de esta institución.


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